No lo creía posible, pero me hiciste libre.
Sí, tú. Tú me hiciste libre, libre con tus besos, con tus abrazos, con tu ternura, con tu mirada, con tus caricias.
Tú me libraste de aquellos demonios que se escondían en mi copa de vino, de aquella sensación de frío y soledad, de aquellas sombras inexistentes en las oscuridad.
Sí, tú. Tú me hiciste libre, libre con tus besos, con tus abrazos, con tu ternura, con tu mirada, con tus caricias.
Tú me libraste de aquellos demonios que se escondían en mi copa de vino, de aquella sensación de frío y soledad, de aquellas sombras inexistentes en las oscuridad.