Uno no elige a su familia. Yo quiero a la mía, en especial a mi madre, pero ciertas personas, aunque las aprecio y las quiero, son insoportables para mí.
Simplemente no entiendo por qué no tratan de ver las cosas desde diferentes puntos de vista, o ser más objetivos. Yo sé que hay más de lo que vemos, la mayoría lo sabemos, pero no somos conscientes de ello; siempre están delante.
Pero hay que tratar de abrise al menos un poquiiito al mundo, intentar entenderlo, entrar en contacto con él aunque sea despacio, porque quienes han experimentado más saben más sobre la vida. Nuestra propia racionalidad nos empuja a pensar, a buscar el por qué de las cosas... pero últimamente parece que la gente tiene el cerebro bajo los efectos de un somnífero.
A veces siento que algunas personas me ponen una cadena en el pie que me impide avanzar. Me hacen sentir que el mundo es pequeño, que mi vida está condenada a ser aburrida y predecible, que no hay opciones alternativas y tengo la sensación de que tropiezo con la misma piedra una y otra vez... Me siento atada, y la verdad es que yo puedo hacer lo que me venga en gana, sí, la mayoría de nosotros podemos. Aparentemente no hay razón alguna para no hacer lo que queramos. Pero sí que la hay, y muchas.
Es difícil de explicar. Por suerte, cuando cumpla los 18 años éstas sensaciones serán menos frecuentes.
En muchas ocasiones desaparecen todos esos sentimientos deprimentes, pero enseguida vuelven, porque las piedras no van a desaparecer si ellos no dejan de ponerlas... Pero yo no puedo obligarles porque cada uno hace lo que quiere con su vida. Yo seguiré apreciando a muchas de esas personas pero no dejaré que me aten porque yo tengo que mirar por mí misma y seguir adelante. No dejaré que pongan los mismos obstáculos una y otra vez en mi camino; uno debe buscar su propia felicidad y elegir entre avanzar hacia su objetivo o quedarse estancado.